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·6 min de lectura·Por Roberto Carlos González Díaz

VeriFactu para talleres: qué cambia al facturar en 2027

VeriFactu para talleres: qué cambia al facturar desde 2027, qué programa vale, qué pasa con el Excel y cómo prepararte a tiempo sin volverte loco.

Viernes, siete de la tarde. El taller ya está recogido y tú estás en la oficina sacando facturas. Abres la del mes pasado, cambias el nombre del cliente, el número y los importes, y guardas con otro nombre. Si te equivocas, la corriges encima y listo. Así lleva funcionando años.

Eso tiene los días contados. VeriFactu para talleres no es un tema de grandes empresas. Afecta a cualquier carpintería, cerrajería o taller de mecanizado que emita facturas con un programa. Y casi todos lo hacen.

Aquí va lo que cambia, en cristiano, sin asustar y sin vender humo. Lo fino (tu caso concreto, tu forma jurídica) confírmalo siempre con tu gestoría.

Qué es VeriFactu, explicado sin jerga

VeriFactu es el nombre corto del reglamento de Hacienda sobre programas de facturación. La idea es sencilla: que una factura, una vez emitida, no se pueda tocar sin dejar rastro.

Hasta ahora podías emitir una factura, borrarla y hacer otra con el mismo número. Con VeriFactu, el programa tiene que:

  • Guardar un registro de cada factura en el momento de emitirla.
  • Encadenar cada registro con el anterior mediante una especie de huella, para que se note si alguien borra o cambia algo.
  • Imprimir un código QR en la factura, con el que tu cliente puede comprobarla en la web de Hacienda.
  • Corregir los errores con una factura rectificativa, nunca pisando la original.

Hay dos formas de cumplir. La más sencilla es que el programa envíe cada registro a Hacienda en el momento: eso es la modalidad VERI*FACTU propiamente dicha. La otra es guardar los registros en tu equipo con más requisitos de seguridad. Para un taller pequeño, lo habitual será la primera: el programa lo hace solo y tú no notas nada.

VeriFactu para talleres: fechas que tienes que apuntar

El calendario se ha retrasado dos veces. Tal y como está hoy:

  • 1 de enero de 2027: empresas que tributan por el Impuesto sobre Sociedades. Si tu taller es una SL, eres tú.
  • 1 de julio de 2027: autónomos y profesionales.

No depende de lo que factures. Da igual que saques cuatro facturas al mes o cuarenta. Lo que cuenta es la forma jurídica.

Queda un año largo para las sociedades. Parece mucho, pero en un taller el trimestre se va entre pedidos, montajes y averías. Si esperas a diciembre de 2026, lo harás con prisas y en plena campaña de cierre.

El Excel y el Word: qué pasa con ellos

Esta es la pregunta que más se oye. La respuesta corta es que hay matices y que no conviene jugársela.

El reglamento va dirigido a los programas de facturación. Hacienda ha dado criterios sobre hojas de cálculo y procesadores de texto, y la línea no es tan clara como a uno le gustaría. Lo que está claro es esto: un sistema en el que puedes abrir una factura antigua, cambiarla y volver a guardarla es justo lo que la norma quiere eliminar.

Además, facturar desde una plantilla de Excel tiene otros problemas que no tienen que ver con Hacienda. La numeración se salta. Las facturas no están ligadas a la obra. Y para saber qué te deben tienes que ir abriendo archivos uno a uno.

Consejo práctico: pregunta a tu gestoría si tu forma actual de facturar cumple con VeriFactu para tu caso concreto. Si te dicen que "depende", eso ya es una respuesta: te conviene cambiar antes de que lo decidan por ti.

Qué tiene que tener tu programa de facturación

Si ya usas un programa, no hace falta tirarlo. Hace falta que el fabricante lo haya adaptado. Pídele estas tres cosas:

  1. La declaración responsable. Es un documento en el que el fabricante afirma que el programa cumple el reglamento. Sin ella, no te fíes.
  2. Una fecha de actualización. Cuándo estará la versión adaptada y si te cuesta algo.
  3. Cómo se hacen las rectificativas. Que te enseñe cómo corriges una factura mal hecha sin borrarla.

Ojo con esto: la ley prevé sanciones de hasta 50.000 euros por ejercicio para quien use un programa que permita manipular facturas. No es para asustarse, pero sí para no dejarlo en el cajón.

La factura electrónica entre empresas es otra cosa

Mucha gente mezcla VeriFactu con la factura electrónica obligatoria entre empresas, la de la Ley Crea y Crece. Son dos cosas distintas.

VeriFactu trata de cómo emites y guardas tus facturas. La factura electrónica trata de cómo se las mandas a otra empresa: en un formato estructurado, no en un PDF por correo. El reglamento de esta segunda ya está aprobado (Real Decreto 238/2026). Los plazos se cuentan a partir de una orden ministerial y, para empresas de menos de 8 millones de facturación, hay más margen.

Si trabajas para constructoras, promotoras o industria, te lo van a pedir antes o después. Otra razón para no seguir con la plantilla de siempre.

Aprovecha el cambio para que la factura salga de la obra

Ya que vas a tener que cambiar cómo facturas, piensa en algo más que cumplir. En la mayoría de talleres, la factura es lo último y lo más desconectado. El presupuesto está en un sitio, las horas en otro, el material en los albaranes y la factura en el Excel.

El resultado lo conoces: se te olvida facturar el extra que pidió el cliente a mitad de obra. O facturas y no sabes si esa obra te ha dejado dinero. Ya lo contamos al hablar del coste real de una obra.

Lo lógico es que la factura se genere desde la propia obra: con lo presupuestado, lo añadido y lo ya cobrado a cuenta. Y que al emitirla sepas cuánto has gastado en material y en horas. Eso es lo que hacemos en AJR con el software de gestión para fábricas y talleres: presupuestos, costes por obra, stock, partes de horas y facturación en una sola herramienta, sin pagar por usuario. Si quieres ver cómo se plantea en un taller real, tienes el caso de carpintería a medida.

Qué hacer este trimestre

No hace falta hacerlo todo ya. Pero sí empezar por lo que no cuesta nada:

  • Llama a tu gestoría y pregunta en qué fecha te toca y si tu forma de facturar vale.
  • Si usas un programa, pide al fabricante la declaración responsable.
  • Cuenta cuántas facturas rectificativas hiciste el último año. Si son muchas, el problema está antes de la factura.
  • Apunta en qué pasos de tu facturación copias datos a mano de un papel o archivo a otro.

Con eso tendrás claro si te basta con actualizar lo que tienes o si te conviene cambiar la forma de trabajar.

Si quieres que lo miremos juntos con tus datos reales, escríbenos desde la página de contacto, a comercial@iajr.es o llama al +34 683 353 228. Te diremos con franqueza si te hace falta algo nuestro o si con tu programa de siempre vas servido.

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