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·6 min de lectura·Por Roberto Carlos González Díaz

Facturar anticipos en un taller: la señal, sin líos ni olvidos

Cómo facturar anticipos en un taller: la señal, el IVA del pago a cuenta y la factura final que lo descuenta, sin Excel y sin que se te olvide nada.

Un cliente acepta el presupuesto de una cocina a medida. Te hace una transferencia de señal para que pidas el tablero y empieces. Tú lo apuntas en una libreta, o en un Excel, o no lo apuntas porque «ya me acuerdo». Seis semanas después montas la cocina, haces la factura final… y ahí empiezan las dudas. ¿Cuánto me dio? ¿Le hice factura de la señal? ¿Le descuento el IVA o solo la base? Facturar anticipos en un taller parece una tontería hasta que tienes cuatro obras abiertas a la vez.

El problema no es de cuentas: es de memoria. El dinero entra un día, el trabajo se entrega otro y la factura se hace un tercero. Entre medias pasan semanas, extras, cambios de medida y a lo mejor un segundo pago a cuenta. Si todo eso vive en la cabeza del jefe o en un correo del banco, tarde o temprano algo se descuadra.

En este artículo te contamos cómo se hace bien, paso a paso, y cómo dejar de depender de la libreta.

Por qué la señal se descuadra tanto

En un taller la señal es casi obligatoria. Sin ella no compras material para un trabajo a medida que nadie más te va a querer. El cliente paga, tú compras el material y la obra arranca. Hasta ahí, bien.

Lo que falla suele ser siempre lo mismo:

  • Se cobra la señal y no se hace factura de ella. Luego Hacienda y la gestoría preguntan.
  • Se hace la factura de la señal, pero en la final se cobra el total otra vez porque nadie restó lo ya pagado.
  • Se resta la base, pero el IVA se cuenta dos veces.
  • Hubo un segundo pago a mitad de obra que no aparece en ningún sitio.
  • El cliente dice que pagó más de lo que tú tienes apuntado, y no tienes con qué demostrarlo.

Ninguno de estos errores es grave en una obra. En diez obras al año empiezan a costar dinero y, sobre todo, discusiones con clientes que hasta ese momento estaban contentos.

Cómo facturar anticipos en un taller paso a paso

La regla general en España es sencilla: cuando cobras un anticipo antes de hacer el trabajo, el IVA de esa cantidad se devenga en el momento del cobro. Dicho en cristiano: si cobras una señal, toca hacer factura de esa señal, con su IVA. Las particularidades de tu caso, con tu gestoría.

El orden de trabajo queda así:

  1. Presupuesto aceptado. Dejas por escrito el importe total y cuánto se paga de señal.
  2. Factura de anticipo. Cuando entra el dinero, emites una factura por ese importe. En el concepto, algo como «Anticipo a cuenta de la obra cocina calle Mayor, presupuesto n.º 214».
  3. Pagos intermedios, si los hay. Cada uno, su factura de anticipo, igual que la primera.
  4. Factura final. Pones el trabajo completo, extras incluidos, y debajo restas los anticipos ya facturados, con su base y su IVA. El cliente paga solo la diferencia.

Lo importante es que cada factura de anticipo apunte a la misma obra. Si no, en la final no sabes qué restar.

La factura final: dónde se equivoca casi todo el mundo

La factura final es la que más se tuerce. Imagina una carpintería metálica que hace una barandilla y una puerta de chapa. Presupuesto aceptado, señal cobrada y facturada. A mitad de obra, el cliente pide cambiar la cerradura por una mejor. Al final hay que facturar:

ConceptoQué hacer
Trabajo presupuestadoEntra completo, con su base
Extra de la cerraduraEntra como línea aparte
Anticipo ya facturadoSe resta, base e IVA por separado
Total a pagarLo que queda después de restar

Si haces esto a mano en un Excel, el error típico es restar el anticipo con IVA de la base sin IVA. O olvidar el extra porque se pidió por WhatsApp un sábado. Ya hablamos de eso en cómo cobrar los extras en trabajos a medida: el extra que no se apunta el día que se pide no se cobra nunca.

Qué tiene que quedar apuntado de cada obra

No hace falta un sistema complicado. Hace falta que, para cada obra, en un solo sitio, puedas ver de un vistazo:

  • El importe del presupuesto aceptado.
  • Los extras añadidos, con fecha.
  • Cada cobro recibido, con fecha e importe.
  • Si cada cobro tiene ya su factura de anticipo o no.
  • Lo que falta por cobrar.

Con eso, la factura final se hace en cinco minutos y sin dudas. Y cuando el cliente llame diciendo «yo ya te pagué la mitad», abres la obra y lo tienes delante.

Consejo de taller: el mismo día que entre una señal en el banco, haz la factura de anticipo y apúntala en la obra. No el viernes ni a final de mes: ese mismo día. Es la única costumbre que de verdad evita los descuadres.

Por qué el Excel se queda corto aquí

El Excel aguanta mientras tienes dos obras. Con más se rompe por varios sitios a la vez. Las facturas están en un archivo, los presupuestos en otro y los cobros en el banco. Nadie los cruza. Y si un día se abre una factura vieja para «arreglarla», se pierde el rastro de lo que se cobró de verdad.

Además, con VeriFactu las facturas tendrán que salir de un programa que no permita tocarlas después de emitidas. Lo explicamos en VeriFactu para talleres. Las facturas de anticipo también entran ahí, así que conviene ordenarlas ya.

Cómo lo resolvemos en AJR

En AJR hacemos software de gestión a medida para fábricas y talleres. Es una sola herramienta donde cada obra lleva su presupuesto, sus costes, el material, las horas y lo que se ha cobrado. No es un ERP genérico y no se paga por usuario.

Aplicado a los anticipos, la idea es simple. La señal se registra dentro de la obra, no en una libreta aparte. Cuando toca la factura final, el presupuesto, los extras y los pagos a cuenta ya están ahí, así que no hay que reconstruir nada de memoria. Si ya usas un programa de facturación o trabajas con gestoría, la herramienta se conecta con lo que tienes y no tienes que cambiarlo.

Si quieres ver cómo se organiza un taller real con este tipo de herramienta, mira el caso de carpintería a medida.

Antes de la próxima señal

No hace falta esperar a cambiar de programa para empezar a hacerlo bien. Esta semana puedes:

  1. Repasar las obras abiertas y apuntar qué señales has cobrado en cada una.
  2. Comprobar que cada señal tiene su factura de anticipo.
  3. Dejar escrito en cada presupuesto cuánto es la señal y cuándo se paga.

Si al hacerlo ves que la información está repartida en cinco sitios, eso es lo que hay que arreglar. Cuéntanos cómo trabajas hoy y vemos juntos si una herramienta a medida tiene sentido para tu taller. Escríbenos desde la página de contacto, a comercial@iajr.es o al +34 683 353 228.

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